Día de Reyes

Hoy es el día de Reyes, el día en el que los niños esperan ilusionados sus regalos.

Esta mañana Maialen y Sara han abierto los suyos y sus caritas lo decían todo. Cada una lo expresa de una manera. Sara es muy espontánea y estaba encantada abriendo sus regalos. Maialen no es tan expresiva aunque su mirada y su sonrisilla lo dicen todo. Son la inocencia hecha niñas. Es tan bonito verles... Ver esa ilusión y esa inocencia es lo más maravilloso del mundo.

Este día es muy bonito y siempre hay un momento en el que siento esa nostalgia que para mí es inevitable. Nostalgia de mi infancia en un día como hoy.

El recuerdo que tengo es que los regalos se terminaron pronto en mi casa. Veo a mis niñas y a mis sobrinos abrir regalos todos los años y siento que me perdí algo de esos momentos. Ojala las cosas hubiesen sido distintas.

Seguro que, como cualquier niña, me volvería loca al ver la Nancy, las Barbies o los juguetes que nos dejaran.
Un año mi gemela y yo tuvimos un regalo impactante. Entramos al salón y allí nos estaban esperando dos bicis lilas. ¡Qué bonitas eran! Estaban ahí porque mi hermano mayor escribió su carta a los reyes magos aunque si tengo que decir cuál ha sido mi mejor regalo de reyes, el más importante, siempre diré el mismo. Un par de calcetines de deporte. ¿Un par de calcetines de deporte? Pues sí, eso mismo.

Recuerdo levantarnos por la mañana sin esos nervios por ir corriendo al salón a abrir regalos porque sabíamos que no había nada pero un año fue diferente. Aquel año nos levantamos así, sin más, fuimos al salón a ver la tele cuando entró mi madre y nos preguntó si no íbamos a abrir el regalo. Miramos al árbol y entre las ramitas había dos paquetes finitos y alargados. Al abirlos vimos que eran calcetines de deporte. Fue y será el regalo de reyes más importante que he recibido nunca. Para mí es algo más. Ese regalo me enseñó tantas cosas...

¿Por qué? Porque se que para ella supuso un esfuerzo salir reventada de trabajar, ir a la tienda a comprarlo y volver a casa para ponerlo en el árbol. Porque se que se ha sacrificado mucho por nosotros y porque ese año quiso que tuviésemos un regalo aunque fuesen unos sencillos calcetines blancos. La infancia y la inocencia de un niño no debería terminar nunca aunque a alguno se nos terminara demasiado pronto.

La vida me ha enseñado a valorar lo que tengo, para mí lo más importante son las cosas sencillas y estar con mi familia. ¿Me hubiese gustado tener un montón de regalos todos los años? Pues sí, ¿Qué niño no quiere eso? Si dijese lo contrario mentiría. Pero ahora tengo la oportunidad de volver a vivir esos momentos aunque sea desde el otro lado, desde el lado en que veo sus caritas.

Esta mañana tenía la misma ilusón que ellas. Ellas abriendo sus regalos y yo viendo su caras. La ilusión de la mañana de reyes vuelve a mí y sólo espero poder tener toda la vida para vivirlos.

Si algo he aprendido en mi vida es que las cosas materiales no son importantes, poder regalarles mi tiempo es lo más valioso que puedo darles porque el tiempo es algo que no vuelve. Todos deberíamos recibir una vez en la vida ese par de calcetines.

Mis niñas hoy disfrutarán del día más bonito para ellas.

Feliz día de Reyes.