Sueños

¡Cuánto tiempo sin poder sentarme en mi rinconcito! ¡Cuánto tiempo sin sentarme a escribir! Lo echaba de menos. Hoy necesito hacerlo y como siempre me acompaña la banda sonora de la película Lo imposible. No se qué tiene esta canción pero no puedo escribir con otra.

Maialen está pasando unas semanas regular. Tiene días en los que está contenta y muy cariñosa y otros está muy cansada y tiene enfados y no lo pasa bien. Yo tampoco. Tiene altibajos que hacen que los días no sean fáciles. Estas últimas semanas no trabajamos porque ella está por encima de todo y está teniendo su merecido descanso. Hoy no ha sido una buena tarde y mi cabeza está saturada, necesito coger aire y poner un poco de distancia así que he cogido el portátil, los cascos y aquí estoy.

Esta semana vi que en el programa de Risto Mejide, Chester, iban a entrevistar a Javier Fernández. Seis veces campeón de Europa, dos veces campeón del mundo y bronce olímpico en patinaje artístico en hielo. Me encanta verle patinar y aunque Risto no es santo de mi devoción me gusta ver algunas entrevistas y ésta quería verla.
Con lo que no contaba era con la introducción que hizo al principio del programa.
Muchas veces he escrito esas dos escenas de película que cuando las escuché por primera vez me dieron un pellizco dentro de mí. Pues con la introducción del programa me ha pasado lo mismo. Me gustó tanto que lo he escrito en un folio. Dice así:

Erase una vez un sueño, era un sueño pues como suelen ser todos los sueños, inalcanzable, utópico, difícil tendiendo a imposible. El sueño se paseaba todos los días por delante de las frustraciones buscando su hueco. Sabía que en algún momento acabaría sentándose ahí, en la oficina gris de las cosas que nunca fueron, entre los "ya te dije" y los "yo nunca más". Sin embargo, un día el sueño conoció a la voluntad, hermana pequeña de la disciplina e hija adoptiva de valor. No debieron tomar ninguna precaución porque a los pocos meses fruto de la relación nació ¿Por qué no?
En el cole todos los miedos se dedicaban a reírse de ¿Por qué no?, a ridiculizarlo, a decirle que no llegaría a nada, que seguro que fracasaba hasta que de pronto un día ese ¿Por qué no?, hijo de Sueño y Voluntad, creció y se convirtió en una realidad y ahora cuando la gente ve a Sueño realizado y cumplido siempre se pregunta lo mismo ¿Cómo lo hizo?

¿Por qué me ha gustado tanto? Pues porque me vi tan identificada...

Cuando con catorce meses nos dijeron en Neocortex que Maialen tiene una lesión cerebral severa, que de las seis áreas que tiene el cerebro (visión, audición, tacto, uso de manos, movilidad y lenguaje) tiene afectadas las seis le prometí que algún día va a caminar y después, cuando tenía veintitrés meses nos dijeron que tiene sindrome de rett y que no va a caminar nunca se lo prometí con más fuerza si cabe.

Vi muchas caras que demostraban que estaban pensando que tengo pájaros en la cabeza, escuché muchas cosas en esa línea, al igual que los miedos que dice Risto, se me ha ridiculizado pero, sinceramente, me importa una mierda. Me importa una mierda porque después de decir adiós para siempre a mi angel de la guarda cuando era una niña de once años, después de tener que ayudar a mi madre, después de tener una hija con síndrome de rett, una enfermedad que a día de hoy no tiene cura y que ha hipotecado su vida tengo un gran sueño. Sí, tengo un sueño por el que luchar con todas mis fuerzas, un sueño que está un milímetro más cerca, un sueño que se que algún día será una realidad. Así que lo que piensen o digan esas personas que hablan sin saber me importa un comino.

Durante muchos años he sido una chica débil, lo reconozco, lo fui y sufrí mucho pero gracias a Maialen he conocido el significado de las palabras valor, esfuerzo, constancia, perseverancia, sacrificio y esas palabras, todas juntitas, nos van a llevar a esos primeros pasos de Maialen y esos primeros pasos nos llevarán decir adiós al sueño para decir hola a la realidad. Lucharemos hasta el final, por delante tenemos un largo camino, más largo de lo que pueda parecer pero lo conseguiremos.

Que Maialen camine era un sueño inalcanzable, difícil tendiendo a imposible... Las promesas están para cumplirlas y cumpliré la mía.

Caminarás, cariño, caminarás.