Working on a dream. Trabajando en un sueño.

El pasado mes de enero fuimos a Madrid porque nos tocaba visita en Neocortex. Hacía diez meses que no veían a Maialen y durante ese tiempo hemos tenido un poco de todo.
En verano vivimos lo más bonito que podíamos vivir, ver a Maialen de pie, agarrada porque si no se cae, sí, pero de pie. De pie... Suena tan bonito... Ha sido tan duro llegar hasta ahí, hemos luchado tanto... Por el camino me he caído muchas veces pero siempre me he levantado. Unas caídas han dolido más que otras pero ninguna ha sido lo suficientemente fuerte como para hacerme tirar la toalla. Eso jamás. Por Maialen me pondré todas las tiritas necesarias y tendré todas las cicatrices que hagan falta pero por mi niña seguiré luchando. Llegaremos hasta donde tengamos que llegar pero lo intentaremos hasta el final.

¿Por qué ha sido tan duro? Porque Maialen a nivel motor partió de cero. Cuando le evaluaron por primera vez con catorce meses nos dijeron que estaba al mismo nivel que un bebé de un mes. ¿Sabéis lo duro que fue aquello? Con catorce meses nunca se había arrastrado, nunca había gateado, lo justo se sujetaba sentada con la espalda encorvada porque no tenía tono muscular y muchas veces se caía como un saquete... Mi niña solía estar tumbada y cuando le sentábamos no estaba derecha. Verle así era duro. No sabía comer, sólo sabía succionar y te dicen que toda la parte de la deglución es motora y que cuando consiga mejorar su tronco irá aprendiendo a comer... ¿Sabéis lo que hicimos? Echarle cojones y agarrar al toro por los cuernos, por la cola y por donde hizo falta pero nuestra niña iba a mejorar su calidad de vida por pelotas.
Nuestra reina nos ha dado una lección de superación tan grande...

Cuando empecé a trabajar con ella le prometí que algún día caminará y no voy a parar hasta cumplir mi promesa porque soy mujer de palabra y mi promesa es sagrada. Maialen es sagrada.
Han sido siete años muy duros. Siete años en los que hemos trabajado con constancia, perseverancia y humildad. Hoy es el día en el que el orgullo que siento por ella no me cabe en el pecho. Hoy es el día en el que podemos verle dar sus primeros pasos agarrada de su silla. Son pasos lentos e inseguros pero son los pasos más maravillosos del mundo.

En esta última visita nos han dicho que controla perfectamente su tronco, de muslos para abajo sabe lo que tiene que hacer pero le bascula mucho la pelvis. Cuando la madure y fortalezca encajarán las tres piezas del puzzle y podrá caminar. Si hemos llegado hasta aquí nada ni nadie nos va a parar. Vamos a por esa pelvis, vamos a por ese sueño, vamos a por todas.
Voy a cumplir mi promesa. Tardaré todo el tiempo que tenga que tardar, nos costará los años que nos tenga que costar pero lo conseguiremos. Maialen lo conseguirá. Maialen caminará.

Durante estos años he escuchado, he leído y he visto caras diciendo que tengo pájaros en la cabeza y como un día leí en Facebook, no tengo pájaros, tengo águilas que vuelan más alto.

Estos años he sentido que soy una buena madre pero también he sentido que soy una mierda de madre y sentir eso ha sido muy duro. Pero como suele decirse, después de la tempestad llega la calma. En septiembre me caí y pedí ayuda porque vi que no podía más. Gracias Carmen por escucharme, por aconsejarme, por hacerme ver que también existo. Maider ha vuelto, hay Maider para rato.

En octubre empecé en crossfit. Los primeros días pensaba que no sabía dónde me había metido y ahora pienso "¿y por qué no?". Cuando empecé a trabajar con Maialen no sabía dónde me metía, partíamos de cero con el gran objetivo de ponerle de pie para que un día pueda caminar ¡Menuda locura! y un día también pensé “¿y por qué no?“ y aquí estamos siete años después, seguimos trabajando por un sueño. Hemos llegado hasta aquí, estamos cerca, un milímetro más cerca de conseguirlo. Bendita locura...

Como dice una canción de Rosana, no me hundo, no me rindo fácilmente, colecciono remos contra la corriente. La práctica hace que las caídas sigan siendo caídas pero una es más fuerte y aprende a levantarse con más rabia y con más ganas de comerse el mundo. Por Maialen seguiré hasta donde pueda y si me vuelvo a caer ya me pondré otra tirita.

Maialen, como dice una de las canciones más bonitas de Pablo Milanés, te amo, te amo, eternamente te amo.