Adiós 2017

Faltan dos días para que termine este año. Tenía pensado escribir esto el día 31 pero siento que necesito sentarme, tener un rato de calma y escribir todo lo que siento. Da igual que lo haga ahora que dentro de dos días porque va a ser lo mismo.

 

Adiós 2017. Un año en el que hemos vivido de todo. Hemos tenido cosas buenas, regulares y malas. A nivel emocional ha sido potente, el más potente de los últimos años.

 

Este año he sentido que soy buena madre, intento hacer las cosas lo mejor que puedo, doy todo de mi para sacarles adelante de la mejor manera posible pero también he sentido que soy una mierda de madre. Sí, una auténtica mierda de madre cuando el estrés me ha superado y he descarrilado. Este año ha sacado lo mejor de mi pero también ha sacado lo peor de mi y no me gusta. El sentimiento de culpa es brutal y la concicencia duele. Me ha dolido tanto que decidí ponerme de nuevo en manos de mi psicóloga para que me ayude a gestionar todo lo que estaba sintiendo. Me ha enseñado cosas tan obvias como que necesito tiempo para mí, necesito pensar más en mí. Me ha escuchado. Me ha enseñado que es bueno pedir ayuda cuando se necesita. En este sentido he de decir que siempre que la he pedido la he tenido aunque también reconozco que no me gusta "obligar" a que me ayuden aunque este último trimestre he necesitado ayuda y de la buena.

 

Ahora mismo siento mucha emoción y por eso voy a escribir todo lo que viene ahora.

 

No tengo suficientes palabras de agradecimiento para esa persona que siempre está ahí, a mi lado. Tengo la mejor madre del mundo.

Durante muchos años se ha sacrifcado por nosotros, nos ha dado todo lo que ha podido, ha luchado para sacarnos adelante con toda la humildad y honradez que puede tener una persona. Tiene un corazón de oro. Nos ha dado la mejor vida que ha podido darnos y ahora, de nuevo se sacrifica cada tarde para venir a ayudarme. Siempre que puede se pone en segundo o tercer plano pero cada tarde está en primera fila desde que abre la puerta de mi casa para estar con nosotras hasta que Dani llega de trabajar. Aunque viva cien vidas, nunca podré agradecérselo lo suficiente. Este último trimestre, en uno de los peores momentos me dio un abrazo que sólo una madre puede dar. Me dijo esas palabras que sólo una madre puede decir.

 

De ella he aprendido a coger al toro por los cuernos, trabajar con humildad y luchar por mi familia.

De mi ángel de la guarda también he aprendido a poner una sonrisa a mis hijas aunque por dentro esté mal. He aprendido a luchar.

 

Como sabéis en septiembre estuvimos con la compañía de Sara Baras y como os conté lo que viví aquella tarde fue muy potente a nivel emocional. Ya venía tocada y ese fin de semana se abrió la grieta para dejar salir todo lo acumulado durante ocho años de lucha con Maialen. Sara me regaló uno de sus ramos. Al día siguiente le corté una de las flores más bonitas y se la llevé a mi ángel de la guarda porque era la única manera que tenía de poder compartir con él un trocito de lo vivido el día anterior. Siempre conmigo.

 

Este 2017 también me ha dejado lo más grande que puede ver una madre. Hemos visto cómo Maialen empezaba a ser más consciente de sus piernas. Hemos visto cómo empezaba a sujetarse de pie agarrada a su escalera, al lavabo, a su silla, a una silla de piscina, a cualquier barra que veíamos por la calle, etc.  Hemos visto cómo poco a poco era capaz de aguantar un poquito más hasta llegar a estar una hora de pie. Hemos visto cómo poco a poco empezaba a mover sus piernas cuando trabajábamos en la escalera. ¡Hemos visto sus primeros pasos agarrada a su silla! Le hemos visto dar pasitos agarrada de las manos. ¡Pasos! ¡Joder, eso por lo que llevamos luchando algo más de siete años! Eso que le prometí cuando apenas se sujetaba sentada y los ves lentos, miedosos... ¡Los ves! Estamos un milímetro más cerca de cumplir esa promesa que estaba a años luz y que ahora nos enseña que es posible conseguirlo.

También he recibido los dos abrazos más maravillosos del mundo.¡Sus abrazos! Siempre estoy en el suelo con ella  y ver que se acerca, se apoya en sus rodillas, levanta el culete, apoya su mano en mi hombro y se lanza a darme un abrazo... Nunca volveré a escuchar igual la banda sonora de Leyendas de pasión... Siempre irá unida a ese abrazo. Han sido dos abrazos pero han sido los más maravillosos de mi vida.

También he recibido los besos y abrazos de Sara. También he llorado y de pronto me da un abrazo mientras me dice "no pasa nada". Con dos años... Qué grande eres Sarita. Si supieras lo grande que eres... Muchas veces me ha dicho "Maialen es mi mejor amiga porque es mi hermana". Te lo dice tal cual, sin anestesia. Cómo se puede ser tan grande siendo tan pequeña...

 

En el nuevo año seguiré luchando con la misma fuerza por mi promesa. Algún día la cumpliré y será el día más feliz de mi vida pero mientras ese día llega hay que seguir trabajando con la misma humildad, con el mismo sacrificio, con la misma perseverancia que hasta ahora.

Al nuevo año le pido seguir teniendo a los míos, mi familia. Le pido que me de la serenidad suficiente para seguir en la lucha. Pido que los míos sean felices, que mis niñas sean las más felices del mundo. Le pido ser feliz, tampoco pido tanto ¿no?

 

Feliz año nuevo