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Día mundial de las enfermedades raras

Hoy, 29 de febrero, es el día mundial de las enfermedades raras.
Hace diez años que vivimos con una de ellas en casa.
El último día que me senté a escribir os conté lo que sentí en aquellos momentos y pienso que no puedo explicarlo mejor de lo que lo hice. Son situaciones demasiado difíciles y no puedes cambiar el guión por mucho que pasen los años.

Voy a intentar contaros qué he aprendido a lo largo de todo este tiempo.

Un día como hoy...

17 de enero de 2010. Esa fecha es imposible borrarla del calendario de mi memoria.
Llevaba muchas semanas sospechando que algo no iba bien porque, aunque era madre primeriza, tener sobrinos desde los doce años ayuda a darte cuenta de que algo tan simple como puede ser tocar un sonajero o llevarse algo a la boca o comer, Maialen no lo hacía.

Me molestaba escuchar eso de que cada niño lleva su ritmo, que ya empezaría... Porque algo dentro de mí sabía que algo estaba pasando.

Adiós 2019

Hace tres meses que no me siento a escribir. Durante este tiempo he necesitado hacerlo pero unas veces no tenía tiempo, otras veces estaba cansada y otras veces, aunque lo necesitaba, simplemente no me apetecía.

El 31 de diciembre no fallo en mi rinconcito.

Otros años he hecho un resumen pero este año necesito hacerlo diferente. Este año es para mis niñas.

"Enhorabuena, mamá, lo has conseguido"

Llevo tres meses sin sentarme en mi rinconcito, la verdad es que necesitaba descansar y desconectar, centrarme en mí, en estar bien porque el curso pasado fue muy duro especialmente a nivel emocional. Fueron demasiadas montañas rusas así que decidí alejarme un poco, aunque sí he tenido días en los que realmente necesitaba sentarme y soltar todo lo que se me estaba acumulando y el no hacerlo me jugó alguna que otra mala pasada pero bueno, ya estoy de vuelta.

 

¡Camina!

Ay Dios mío, no se ni por dónde empezar. Esto es una montaña rusa emocional demasiado grande.

 

Hace unas semanas no estaba bien, me venía abajo constantemente, mi cabeza estaba agotada.

La posición de Sara no es fácil, tiene cuatro años recién cumplidos y a pesar de ser tremendamente consciente de todo lo que tenemos en nuestra vida, a veces también reclama su sitio. Normal.

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